Despidiendo al 2013

        Comienzo a escribir y sentimientos cruzados se encuentran en mi corazón y en los dedos que teclean estas palabras. Personalmente, he vivido uno de los mejores años de mi vida. Aunque empezó tranquilo, como comienzan las grandes historias, pronto un montón de acontecimientos se precipitaron para hacerme sentir más viva que nunca. Llegó el momento de hacer las maletas e irme de Erasmus, decisión que tomé sin meditar demasiado. Antes de marchar, un montón de amigos y familiares se reunieron para despedirme (en aquel momento supe que la experiencia ya valdría la pena). Después, cuatro meses y medio frenéticos, en los que el tiempo parecía volar. Mezcla de culturas, idiomas, estudios, viajes, rincones que por su belleza han quedado grabados en mi cabeza. Alemania, Austria, Italia y otros cuantos países me mostraron que soy capaz de adaptarme a todo y que todo merece ser conocido. Que no hay lugares mejores o peores, o culturas superiores a otras, que no hay personas con las que se pierda el tiempo, solo hay diferencias que emociona descubrir, observar y de las que aprender. Allí terminé antropología, otra meta que me marqué sin pensar demasiado y sin darme cuenta he logrado. La Erasmus terminó, volví y aquí estaban ellos, los que más quiero: mi familia y amigos. Estaban esperando como si nunca me hubiese ido, y a los que les doy las gracias por su apoyo y su aguante.  A pesar de que la vuelta la creí dura y sobre todo, aburrida, finalmente me he adaptado bien. Al fin y al cabo, sin los que tengo ahora más cerca no sería nadie y gracias a esa buena compañía nuevos planes rondan mi cabeza día y noche, algunos de ellos, como este blog, ya están en marcha.

Por otro lado, ha sido un año duro, especialmente para los de mi generación. Aquellos que crecimos pensando que tendríamos todo y a los que nos han demostrado lo fácil que les resulta robárnoslo. No sabemos cuál será nuestro futuro. En este año hemos visto, otra vez, varias injusticias, es imposible resumirlas todas en un post.. No podemos cambiarlas, no podemos detenernos a pensar: ¿y si…? Sin embargo, sí podemos cambiar el futuro, por eso, entre mis propósitos para el 2014 no solo estarán los de hacer más deporte, no dejar todo para última hora… También estará el de no callarme cuando presencie una injusticia, porque es así como se cambian las cosas. Porque como bien dijo Don Quijote: Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía, sino justicia.

Como cada año, desgraciadamente, también hemos tenido que decir adiós a muchos a los que conocíamos, queríamos y respetábamos. Desde aquí, un recuerdo para ellos y el agradecimiento por todo aquello que hayan podido aportar a nuestras vidas, que es más de lo que normalmente imaginamos.

Desde aquí, les deseo muchos pequeños detalles para el 2014. Porque son esos momentos los que hacen el día a día, los que nos ayudan a sobrevivir, los que nos alegran las mañanas. Son los que nos hacen amar con más fuerza y desear alargar las horas del día para poder repetirlos. No nos perdamos en deseos imposibles, demasiado ambiciosos, porque son las pequeñas metas las que nos hacen más grandes.

Espero que este año venga con salud, amor, trabajo y justicia para todos. 

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5 pensamientos en “Despidiendo al 2013

  1. Pingback: La felicidad de un niño | Vivir entre costuras

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