“El origen de los trastornos alimenticios es fundamentalmente social”

ENTREVISTA: Ana Pujol Merino – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

 “La preocupación por el físico aumenta al mismo tiempo que la alimentación saludable disminuye”

Ana Pujol Merino

         Estamos en el inicio de la popular “operación bikini”. Una maniobra hecha por hombres y mujeres de todas las edades que pretenden lograr una figura perfecta para poder lucirla en las playas en verano. Esta carrera hacia el peso ideal, trae de cabeza a miles de personas y en muchas ocasiones desemboca en problemas alimenticios graves, como la anorexia y la bulimia. Hoy Ana Pujol, Diplomada en Nutrición Humana y Dietética, nos habla de algunos de esos trastornos y nos advierte de los pasos que debemos de seguir para identificar los síntomas.

 Pregunta.- Para conocer mejor estos trastornos, ¿puedes explicar en qué consiste la anorexia?

Repuesta.- Es un síndrome caracterizado por el adelgazamiento voluntario, producido por una disminución muy importante de ingesta, debido a un miedo muy intento a convertirse en una persona obesa, a pesar de tener un peso adecuado.

 P.- ¿Qué cambios físicos y psíquicos suelen aparecer en las personas que padecen esta enfermedad?

R.- Los enfermos se vuelven extremadamente hiperactivos, tanto física como psicológicamente.. Niegan la gravedad de lo que les está ocurriendo, no admiten que están enfermos, necesitan mucha ayuda y atención para conseguir que asimilen el problema. Y frecuentemente son personas que están muy interesadas en temas de nutrición o a raíz de la enfermedad están especialmente interesadas de forma repentina.

 P.- ¿Qué factores pueden influir en la aparición de este síndrome?

R.- Existen tres tipos de factores. Los precipitantes, como el cambio corporal del adolescente, las separaciones familiares, las rupturas sentimentales, el principio de las relaciones sexuales, un incremento rápido de peso… Luego están los factores predisponentes, que son básicamente los factores genéticos, como la edad, el sexo, el trastorno afectivo y la obesidad. Y por último están los factores llamados de mantenimiento, como las consecuencias de la inanición, como el aislamiento social.

P.- ¿Qué tratamiento sigue una nutricionista cuando está ante un caso de anorexia?

R.- Pues en primer lugar, y lo más importante, es concienciar al paciente  y a su familia de que tiene un problema, de que está enfermo, que sufre un trastorno nutricional grave y que tiene que ponerle solución. En segundo lugar crear una dieta con energía suficiente, pero no todas las calorías desde el principio, una dieta con unas calorías reducidas, e ir aumentándolas poco a poco. Más tarde es convenientes la actuación de un equipo multidisciplinar, es decir, un médico, un psicólogo y, por supuesto, un nutricionista.

 P.- ¿Cómo se comporta un enfermo de anorexia en la mesa?

R.- Evita comer pero trata de aparentar que lo hace. Por ello se sirve muy poco y, aunque su plato tenga la mitad que los del resto, a él le parece siempre demasiado. Además, siempre están pensando en cosas relacionadas con la comida y con el peso.

Deterioro del organismo

 P.– ¿Cómo afecta al organismo un trastorno alimenticio como la anorexia?

R.- Pues aparece una sensación de frío constante debido a la disminución del gasto energético. Se reducen las pulsaciones cardiacas y baja la presión arterial. Se producen arritmias que pueden provocar un paro cardiaco y causar la muerte. La piel está deshidratada, desaparece la menstruación, estreñimiento… Hay muchísimos trastornos. Hay que tener en cuenta, que la comida es fundamental para vivir, para cualquier ser vivo, partiendo de ahí, podemos imaginar todos los trastornos que pueden aparecer.

 P.– Otro de los trastornos alimenticios más frecuentes es la bulimia, ¿en qué consiste?

R.- Pues es una desviación del comportamiento alimentario, que consiste en la ingesta desmesurada de alimentos sin placer, sin apetito y generalmente a escondidas, se atracan a comer y luego se provocan el vómito, lo que conlleva que acaben sintiéndose doblemente fracasadas.

 P.– ¿Cuándo aparece?

R.- Normalmente al final de la adolescencia.

 P.- ¿Cuáles son las características de una persona bulímica?

R.- Bueno, quiero aclarar, que estas  características pueden variar según las personas. Los trastornos alimenticios, igual que cualquier síndrome, tienen un patrón, pero no siempre se repite. Pero podemos destacar que tienen alterada la autoestima debido al exceso de peso, ya que al contrario que las personas anoréxicas, las bulímicas sí que suelen sufrir sobrepeso. Sienten autodesprecio y tienen sensación de depresión después de cada comida.

“Una de cada 100 adolescentes padecen anorexia nerviosa y 4 de cada 100 tienen bulimia nerviosa”

 P.- ¿Qué tratamiento se sigue en el caso de la bulimia?

R.- Pues, si tiene sobre pero, no tratar de entrada con dieta hipocalórica. Educación nutricional para los periodos que no tienen crisis, ordenar los hábitos alimentarios, concienciar de la necesidad de llevar una alimentación equilibrada, regulada y fraccionada, para que no le entren crisis de ansiedad.

 P.- ¿Puedes decir datos aproximados de la gente que padece alguno de estos trastornos?

R.- Se estima que una de cada 100 adolescentes padecen anorexia nerviosa y 4 de cada 100 tienen bulimia nerviosa.

 P.- ¿Cuál es el origen de estas enfermedades?

R.- Su origen es fundamentalmente social. Los adolescentes desean cada día más parecerse a los patrones que la moda impone, porque así consiguen reconocimiento de los demás. En la actualidad, a través de los medios de comunicación y de nuestra propia cultura, se nos vende que para ser aceptados socialmente debemos estar delgados, convirtiéndose la delgadez en sinónimo de autocontrol y éxito social. Además, la moda de vestir presentada por modelos de dimensiones corporales reducidas, casi esqueléticas y la dificultad de encontrar tallas más grandes. Los intereses económicos y la gran presión ejercida por los laboratorios e industrias dedicadas a la fabricación de productor para adelgazar y de productor Light, junto con la exigencia de una imagen determinada para desarrollar ciertos puestos de trabajo. Todo esto hace que algunas personas se exijan el cumplimiento del ideal de belleza para que su promoción profesional sea factible. En realidad, hay tantos factores sociales que son prácticamente innumerables.

Otros trastornos

 P.- Hay otros trastornos que aunque no son tan conocidos, no son menos importantes ¿cuáles destacarías?

R.- Pues entre ellos podemos encontrar, por ejemplo, la vigorexia  que es un trastorno, pero no estrictamente alimentario, sino la preocupación excesiva por la figura y la distorsión del esquema corporal. Esto consiste en mirarse excesivamente en el espejo, invierten muchísimas horas en hacer deporte, en ir al gimnasio, se comparan constantemente con otras personas y al igual que en el caso de la anorexia y de la bulimia, la vigorexia deriva en un cuadro obsesivo.

 P.– ¿Qué tipo de dietas siguen estas personas?

R.- Bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono, acompañados en muchas ocasiones de hormonas y anabolizantes.

P.- ¿La aparición de estos trastornos va en aumento?

R.- Si, sin duda. La preocupación por el físico aumenta, al mismo tiempo que la alimentación saludable disminuye. La comida rápida nos aporta muchas grasas que luego queremos eliminar rápido. Además, la información mal utilizada también puede llegar a ser un problema. Por ejemplo, el hincapié que se hace en comer de forma saludable puede derivar también en otro trastorno como es la ortorexia.

 P.- ¿Cree que hay algún régimen concreto que nos pueda librar de la lucha contra la báscula?

 R.- Un régimen no. Lo ideal es comer de todo, de forma saludable, pero siempre van a existir esas personas esclavas de la báscula, porque lo tienen ya asumido así. Sin embargo, hay personas que les preguntas lo que pesan, y no lo saben, no prestan atención a esas cosas. Te dicen lo que pesan, pero quizás es el peso de hace años.

 P.- ¿Cuál es la base de una buena alimentación?

R.- Sin lugar a dudas son los cereales y sus derivados. Sin olvidarnos, por supuesto, de las frutas y verduras y evitando las grasas y los azúcares.

comida sana

 P.- En la cultura popular de la alimentación muchas veces se dice que es poco aconsejable mezclar algunos alimentos, ¿es cierto?

R.- Esa idea es debida a las dietas disociadas. Estas dietas son sólo de hidratos de carbono o de grasas, o de proteínas y esto es un gran error. La teoría dice que los alimentos no sólo que pueden mezclarse, sino que hay que mezclaros. El cuerpo necesita todo tipo de nutrientes, simplemente hay que saber cómo y cuando comerlos. Es aconsejable, por ejemplo, no comer hidratos de carbono a partir de las seis de la tarde, o no abusar de las grasas, pero eso no significa que el cuerpo pueda prescindir de esos nutrientes.

“Los medios de comunicación hablan cada día de los problemas nutricionales, pero no dan soluciones” 

P.- Con todos estos consejos, ¿evitaríamos la obesidad infantil?

R.- Por supuesto. Los medios de comunicación hablan cada día de los problemas nutricionales, pero no dan soluciones. Se les oye decir a diario que los niños son cada vez más obesos, que tienen más problemas de colesterol, pero no dan a conocer las respuestas, los cambios que hay que hacer en nuestros hábitos y son tan sencillas como éstas.

 P.- ¿Tienden los jóvenes a comer siempre lo mismo?

R.- Sí, sobre todo los estudiantes. La comida rápida es el gran enemigo de la comida saludable. Hamburguesas, pizzas, bocadillos, bollería industrial… A la mayoría de las chicas que les hago dieta, cuando les pregunto, aseguran que se alimentan de todo esto.

 P.- ¿Cree que los medios de comunicación son el mejor conductor para mentalizar a la sociedad de la importancia de una buena alimentación?

R.- No. Creo que todos necesitamos una mejora de nuestra educación nutricional y que para ello se debería comenzar con esta enseñanza en los colegios. Hay que mentalizar a los niños de lo importantes que son las legumbres o las verduras. Aunque en la actualidad, ya no solo es a los niños, sino a los padres, ya que las prisas nos han obligado a comer cosas prefabricadas que son, verdaderamente, perjudiciales para nuestra salud y la de los nuestros. Demasiada sopa de sobre, mucha comida rápida… Deberíamos de volver a las sopas de verduras de nuestras abuelas y a los bocadillos de jamón serrano.

 P.- ¿Cómo ayudar a una persona con un trastorno alimenticio?

R.- Quizás la mejor táctica sea escucharle y mostrarle nuestro interés y deseos de ayuda. Ofrecer información, transmitir nuestra preocupación y apoyarle en la búsqueda de soluciones, esa será nuestra postura. Quizás le podamos ayudar a buscar un profesional donde acudir y acompañarle en su primera entrevista. En el caso en que la persona niegue el problema y se muestre contraria a iniciar cualquier proceso de recuperación, debemos entender que es parte del problema. Nuestra tolerancia y solidaridad es la mejor ayuda.

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