Morir de pobreza

       

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        Respirar no es suficiente para estar vivo. La vida es breve, aprovéchala. Vive la vida loca… Nos pasamos la vida hablando de ella y no la valoramos nada. No somos conscientes de que tiene fecha de caducidad. Si la valorásemos, correríamos a facilitarle sus días al prójimo. He querido comenzar este post hablando de la vida, porque sin ella es imposible pensar en la muerte. Como dice Álex Grijelmo hay palabras que son como las cerezas, vienen en parejas y unas no tienen sentido sin las otras. Morir de pena, morir por amor, morir por enfermedad, morir de pobreza. Morir por dentro y seguir viviendo. Al fin y al cabo, MORIR. 

No todas estas muertes tienen el mismo final, hay algunas que son figuradas, otras ley de vida y otras evitables, aunque parezca imposible. La muerte es inevitable, lo aprendemos desde niños cuando enterramos a nuestra primera mascota en el mejor de los casos, o cuando tenemos que despedirnos de alguien fundamental para nuestro desarrollo personal. La vida misma nos enseña que venimos para desaparecer. Sin embargo, hay muchas muertes que podríamos evitar, como la muerte por la pobreza.

        Hasta hace unos años pensábamos que la gente que moría de pobreza, era gente que moría de hambre a miles de kilómetros de aquí. Ahora, que vemos a diario a personas pedir dinero, coger ropa y alimentos de contenedores, ahora que llegan a nosotros noticias de desahucios, o de suicidios, nos hemos dado cuenta de que la pobreza puede alcanzarnos mucho antes de lo que imaginábamos y puede ser más cruel de que pensábamos. Tanto, que se lleva por delante a familias enteras como el caso de la familia de Alcalá de Guadaíra (si no conocen el caso pueden pinchar aquí para leer la noticia). Los han enterrado, una hija ha quedado huérfana de padre y madre y ¿qué ha cambiado? NADA. ¿De verdad estas muertes eran inevitables? ¿Tan poco valoramos la vida que ocurren hechos como estos a diario y no hacemos nada? ¿Cómo puede un gobierno consentir que la gente muera por no tener empleo? ¿Dónde están los derechos de todas esas personas que han sacrificado sus vidas trabajando? Ahora se quedan en el camino porque han hecho unas leyes para “esclavizar” a unos pocos “afortunados” (los que continúan trabajando) y no  necesitan al resto como mano de obra, abandonándolos a su suerte.

        Perdonar por escribir algo tan triste después de llevar días sin publicar nada, pero estoy asustada. La gente que hoy muere de pobreza cada vez está más cerca de ti y de mi. Y no me asusta la muerte, me asusta vivir en una selva en la que la vida parece no tener ningún valor.

        Como dice José Luis Sampedro la vida no es oro, es tiempo. Un tiempo que se nos acaba, a nosotros y a los que nos rodean, a los que no conocemos y a los que están por venir, intentemos juntos que el tiempo que pasemos aquí TODOS podamos tener una vida digna.

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4 pensamientos en “Morir de pobreza

  1. Lo que es evidente es que si un texto como este no hace que nos paremos a pensar que debemos luchar por conseguir un mundo más digno, justo y equitativo para todos es que estamos aún peor de lo que creemos. Enhorabuena Celia, siempre consigues tocar ese punto que nos hace reflexionar y pensar.
    L.M.

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