Libertad

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        La libertad es un privilegio de unos pocos. Vivimos esclavos de presiones sociales, miedos, complejos, hipotecas y creencias religiosas, entre otro millón de cosas.  Los medios de comunicación nos dicen lo que tenemos que comer, comprar o cómo debemos amar. Nuestros gobiernos nos marcan los tiempos de trabajo, nuestros jefes la forma. Tenemos que cumplir unos índices de productividad, unos estándares sociales… En el momento que comenzamos a andar, que empezamos a crear nuestro camino, nos ponen unos grilletes que no vemos, que no sentimos, pero que con el paso de los años comienzan a pesar.

        Pasan los días, las horas, los buenos y los malos momentos, pasa el tiempo. Cuando somos conscientes de que nuestro bien más preciado, nuestra vida, está pasando y nosotros no somos nada más que meros espectadores comenzamos a preocuparnos por cosas cómo: ¿he hecho todo lo que podría haber hecho? ¿Me dará tiempo a viajar, leer, amar todo lo que quiero? ¿Por qué no hice esto o lo otro y ahora después de tanto tiempo lo recuerdo?

        Sí, somos esclavos de unos pocos. La libertad está reservada para los que marcan nuestro camino, para los que no tienen hipotecas, ni horarios, para los que pueden viajar sin tener que hacer cuentas al final del mes. Está reservada para los que nos dicen lo que comprar, lo que trabajar, de lo que vivir, lo que estudiar y, sobre todo, lo que pensar. Sí, creemos que somos libres de pensar lo que queremos, pero no es cierto. Estamos bombardeados por mensajes creados para ello desde que nacemos. Por ejemplo, ahora estamos en crisis porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero  antes nos decían: tú también puedes tener una gran casa. Antes ser mileurista era malo, ahora lo vemos como ser muy afortunado. Así van cambiando nuestra forma de pensar, a base de la repetición constante de información que no estamos preparados para filtrar.

        Deberíamos de empezar a leer más, a pensar menos en el qué dirán. A olvidarnos de bienes materiales. No tenemos que creer lo que nos digan y no tenemos que tener miedo a equivocarnos, porque los errores son la fuente de sabiduría más grande que encontraremos. Si queremos empezar a ser libres, debemos ser conscientes de que de lo único que somos realmente propietarios es de nuestro tiempo y lo debemos aprovechar. 

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6 pensamientos en “Libertad

  1. Acertadisima reflexión Celia, han conseguido que creamos que vivimos nuestra propia vida cuando en realidad vivimos la vida que ellos quieren que vivamos. Si tienes malas condiciones laborales no te quejes porque hay gente que esta peor y pobrecillos los empresarios que arriesgan su dinero, olvídate de tus derechos en aras de mejorar la competitividad, si entre todos hemos tenido que sufragar las pérdidas de los bancos no te quejes porque si no lo hubieramos hecho se hubiera desmoronado el sistema financiero y sería peor para todos, si coartan nuestras libertades no te quejes porque lo hacen en función de no se sabe bien que beneficio para todos, si no te dejan elegir que estudiar no te quejes porque ellos saben lo que se va a demandar en el futuro. Y lo curioso es que han decidido lo que nos conviene y lo que no sin tan siquiera escucharnos…….

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    • Muchísimas gracias por tu comentario. Es cierto, no nos escuchan, no quieren hacerlo, solo quieren “borreguismo generalizado” que logran a base de dirigirnos. Esperemos que pronto nos hagamos dueños de nuestro destino y eso cambie. Un saludo

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  2. Sorprendente razonamiento, que me ha hecho pensar 🙂 intentaré ser breve, preciso y conciso mostrando mi opinión, ya que el tema da para mucho.
    Personalmente creo que has dado en el quid de la cuestión, la libertad empieza y acaba dentro de uno mismo. Aún así, bien es cierto que toda persona estará siempre sugestionada por su entorno (tanto para bien como para mal); creo que el hecho de elegir como actuar abstrayéndonos de todo lo que nos rodea y decantándonos por aquello que realmente se quiere, eso es libertad.
    Y al igual que tu, pienso que no hay mejor (aunque muy dura) manera de aprender una lección que con los errores cometidos por uno mismo; no obstante, el inconveniente que creo puede presentar este planteamiento es: si realmente hemos sido libres para elegir el camino del error o no… y con ello quiero referirme a que puede que en ejercicio de nuestra libertad hayamos elegido un camino que después nos la coharte, haciéndonos esclavos de nosotros mismos viviendo así en un círculo vicioso en el que, pese haber entrado libremente haciendo aquello en lo que realmente creíamos, no podemos salir.
    Aquí es donde pienso debería entrar otro gran concepto en juego… la amistad.

    P.S.: Creo firmemente en que cada uno de nosotros es completamente libre de marcar su propio camino.

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    • Muchas gracias Álvaro por comentar. Ojalá estuvieses en lo cierto y fuésemos completamente libres, sigo pensando que no es así. De todos modos, con cada pequeño paso que demos estaremos más cerca de ello, solo hay que tener valor y seguir caminando. Un saludo.

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