Marcos Ana, el comunista que no se doblegó ante nadie

Por Celia Carretero Cabañero (Colaboración en el Olmo Rojo diciembre 2016)

“No les digan qué es la dignidad porque la han conocido íntimamente, con ella se han acostado  y con ella se han levantado, comieron en su mesa o le ofrecieron su hambre, y entre unas horas y otras, enfrentando carceleros y verdugos, cerrando los labios y los dientes bajo los extremos de la tortura, esos hombres reinventaron la dignidad humana en los lugares donde, según el catón de los criminales, deberían acabar perdiéndola”. Prólogo Decidme como es un árbol, José Saramago.


3938697360_7c9ee85086Marcos Ana pasó por cinco prisiones y su mayor pesar era haber olvidado, después de 23 años de cautiverio, a algunos de sus camaradas: “No me gusta olvidar, cada olvido es una pequeña muerte y cuando olvidamos algo, algo a la vez se muere en nosotros mismos”. Por eso decía que él se quedaba con el rostro colectivo que forman todos aquellos hermanos ejemplares que fueron capaces de mantenerse en pie en medio de los mayores naufragios y por ellos, debemos seguir luchando por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

No podemos hablar de Marcos Ana sin recordar su lucha dentro de la cárcel. La vida de los comunistas en la prisión fue una escuela de formación y afirmación revolucionaria. La mayoría de los que salían en libertad se incorporaban a la organización clandestina del Partido Comunista, muchos volvían a la cárcel y sufrían una nueva condena. Pero la convicción en sus ideas era mayor que ningún penal y más fuerte que cualquier tortura.

Marcos Ana, el comunista que no se doblegó ante nadie, nunca bajó su puño, ni agachó su mirada. A pesar de su largo cautiverio, todavía tuvo tiempo de exportar sus ideales a cada rincón del mundo. Vivió para luchar por la igualdad, la justicia, por la memoria y por unos valores que pocos defienden con la ejemplaridad que él lo hizo. Sin miedo, a pesar de todo lo que había sufrido, declaraba cosas como: “Habría que recurrir a un milagro de la genética política para admitir que una criatura de Franco nació con vocación democrática”, sobre el rey Juan Carlos.

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Hnos. Carretero Milla en la presentación de su libro en Albacete

Poeta lleno de ilusión y vacío de rencores: “La única venganza a la que yo aspiro es ver
triunfando algún día los nobles ideales por los que yo he luchado y por los que miles de demócratas antifranquistas perdieron su vida o su libertad”. Fue y siempre será un referente para todas aquellas personas que creen que otro mundo es posible. Ha llenado aulas magnas, y salones de actos a lo largo y ancho de todo el planeta. Banderas republicanas y consignas de libertad lo han acompañado en cada kilómetro del camino. “Hay que seguir calentando las calles y las plazas porque en la calle está la fuerza”, este era Marcos Ana, un nonagenario que tenía toda la vida por delante, porque era consciente de que su muerte no era el final. No sabía pensar en primera persona, cambiar el mundo es un proceso lento, pero él no quería marcharse sin aportar su parte.

Hoy, parafraseándote, te agradecemos de todo corazón a ti, a los que llamabas hermanos de cautiverio, a todos los hombres y mujeres que en España, en América Latina y en cualquier parte del mundo, que hayáis luchado por la libertad y los valores republicanos.

Hasta siempre, compañero. Que la tierra te sea leve.

adf

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