No eres tu currículum

forges_20040929Que no te engañen, no eres el trabajo que desempeñas, ni lo que has estudiado, ni lo que ganas, ni el coche que tienes, ni la casa que sueñas. Eres todo aquello que le haces sentir a las personas que te rodean, así de sencillo. Eres esos momentos de risas con tus amigos, de compañía de tu pareja, o de tranquilidad con tu familia. Eres las lágrimas que derramas o las sonrisas que compartes. No dejes que te hagan sentir lo contrario.

Creo que ya he hecho referencia a la entrevista que Risto Mejide le hizo a Alberto San Juan hace unos años, en el programa Chester, sin embargo creo que es necesario incidir en algunas de las ideas que se trataron en ese diálogo. San Juan aseguraba en esa conversación que siempre se había sentido fracasado por estar dentro del sistema. Un sistema competitivo en el que si no eres el mejor parece que no eres lo suficientemente bueno para nada. ¡Qué equivocados estábamos! Hace poco tuve la ocasión de conocer a un profesor de universidad retirado que se dedica a hacer congresos “por amor al arte”. Llegó tarde a la conferencia inaugural, con una camisa hawaiana e interrumpió a la ponente para increparle, literalmente, con preguntas no del todo acertadas, pero con una sonrisa que nos dejó a todos atónitos. Tras nuestras ponencias, tuvimos ocasión de disfrutar de una cena y se sentó justo enfrente de mí. Efectivamente, no era el perfil de académico al que estaba acostumbrada. Sus chistes, anécdotas y carácter en general se salían de la norma por completo, ¡y me encantaba! Nunca me había sentido tan cómoda conversando con alguien que sabía que probablemente tendría libros publicados y era una eminencia en su área. A lo largo de la conversación hubo un momento en el que, dirigiéndose a los más jóvenes de la mesa, dijo: “no todo el mundo es excelente, ni tienen por qué serlo”. Esa consigna no es común en el mundo académico en el que la competitividad es extrema y ser el mejor y el que más publique es una máxima. En un momento dado se ausentó de la mesa y un compañero dijo: “Creo que está enfermo, por eso se ha prejubilado y ahora se dedica a vivir la vida”. El gesto de todos cambió y las reflexiones vinieron a renglón seguido: “Yo no me quiero esperar tanto para vivir, decir lo que me apetezca y llevar camisas esperpénticas en un ambiente en el que el azul marino parece ser el único color permitido”, pensé en ese momento.

Me gusta lo que hago, lo disfruto y lo sufro a veces, es el camino que he elegido. Pero no son los títulos, ni los artículos, ni los congresos, ni los cursos, ni los exámenes que he superado lo que me define. Es la capacidad de compadecerme o mi empatía lo que me hace quién soy; son mis fuerzas para superar los obstáculos o mis debilidades lo que me hace crecer y superarme como persona; son mi sueños y el trayecto hasta alcanzarlos y el aprendizaje del camino; es la gente de la que me rodeo o los momentos en los que reflexiono en soledad… Lo demás, solo debe de ser la excusa para sentirse útil, para ganar dinero, para poder disfrutar de otros pequeños placeres que nos ofrece la vida. Porque al final, como nos recuerda Tolstoi en uno de sus cuentos, no necesitaremos nada. De nada valdrán los codazos que demos o recibamos por un puesto de trabajo, de nada las amistades que perdamos en el camino por esta competencia absurda, ni los llantos por los exámenes y los títulos que colgamos en las paredes. De nada nos valdrá el desgaste de trabajar en exceso y el tiempo del que privemos a nuestras familias. Si lográsemos empezar a valorar todo esto, el sistema estaría muerto y todo podría mejorar.

“No quiero ser ni competitivo ni productivo” decía Alberto San Juan en esa entrevista. No quería decir con ello que no quisiera trabajar, o superarse, puesto que lo hace y está involucrado en muchos proyectos, que es de lo que lo acusarán muchos. Se trata de poder vivir, vivir en un ambiente en el que no nos sintamos como hienas a la espera de un trozo de carne. En el que la gente se solidarice con el compañero al que han despedido. Se trata de poder dedicarte a lo que quieras, sin tener que dar empujones por ascender. Se trata de luchar juntos por tener oportunidades y no contra otros, porque nos están privando de un derecho como es el derecho al trabajo. Se trata de abrir los ojos y reconocer que nos están explotando para enriquecerse, que nos obligan a comprar lo que no necesitamos, que nos manipulan para que odiemos al prójimo. Se trata de vivir y dejar vivir una vida digna, así de sencillo.

 

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7 pensamientos en “No eres tu currículum

  1. Sinceramente, para mi este es uno de tus mejores post en el blog. Hace tiempo que como tú vengo pensando y reflexionando en esta línea, la de porqué tener que estar en contínua competición en este sistema… si al final uno es feliz con bien poco.
    Y con ello no quiero decir que se tenga que pasar hambre, sinó que tal y como Maslow describió en su famosa pirámide de necesidades (de la que estoy bastante deacurdeo), la autorealización de cada individuo es diferente, y no se tiene que ceñir a unos estándares que qualquier tipo de sistema (en nuestro caso el capitalista) imponga.
    A mi, como profesor de informática, me han llegado a decir alumnos que porqué trabajaba de profesor sabiendo todo lo que sé, y pudiendo ganar mucho más en empresas privadas. Yo simple y llanamente les contesté que hacía lo uqe quería. Y si puedo llegar a decir tal frase, es simplemente porque ya me he esforzado en llegar al punto de autorrealización que quería, y por ello (aunque gane menos dinero) me dispongo a disfrutarlo, porque vida solo hay una, y tener que pasarla en una contínua competición… pues a mi como que no me va.
    Muchas gracias por el artículo, y a disfrutar del verano!!!! a ver si te acercas por la costa y hablamos!!!! 🙂

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    • Querido Álvaro,
      ¡Cómo me alegra que sigas leyéndome y que sigas participando y enriqueciendo mis post! Pero sobre todo, me alegra que estés libre de esa idea de cuanto más mejor, a cualquier precio… incluso a cambio de la felicidad o del tiempo, lo más valioso que tenemos para dar y para recibir. También me alegra que estés en el sistema educativo, porque podrás sembrar esas otras ideas, ayudar a que los alumnos y alumnas se cuestionen el statu quo y mejorar un poco esta sociedad. Un abrazo enorme, compañero. Espero que nos vemos apronto, sí, ya va tocando tomar unas cervezas y debatir sobre todas estas cuestiones en persona. ¡¡Feliz verano!!

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  2. Simplemente magnifico, no se puede definir mejor el estado de competitividad y productividad máxima al que nos han llevado. Como muy bien dices nadie debería imponernos los cánones de felicidad, cada cual debería encontrar su propia felicidad. Enhorabuena

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  3. Pingback: No eres tu currículum — Vivir entre costuras

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