Hace casi un mes que cumpliste cuatro años y yo te debía estas palabras. Te las debía, porque tu madre es así, en su cabeza se compromete y no puede parar hasta que lo cumple. Me faltan minutos en el día para descansar o poner orden, pero nunca me faltarán para nada relacionado con vosotras. En estos cuatro años han sucedido tantas cosas, que es imposible condensarlas en unas pocas palabras, pero sí me gustaría destacar algunas.
Llegaste puntual, como lo son tus padres, en tu fecha probable de parto, y ya lo hiciste como tú eres, de una forma dulce, agradecida. Entre contracción y contracción todavía tenía tiempo para bromear, la matrona que nos estaba atendiendo estaba sorprendida y es que dicen que la manera de nacer nos define, creo que por eso tú eres una niña tan dulce, tan risueña, pero también con carácter y determinación.
Ellas son el motor de mi vida, hasta tal punto que, en los últimos años, solo he puesto el tiempo y la energía para escribir en el blog por ellas. Creo que no hay mejor resumen de lo que ha supuesto en mí la maternidad. Hoy quiero dedicarle unas palabras a mi pequeña alegría.
Querida Celia:
Eres luz, hija mía, eres fuerza. Un pequeño torbellino que ilumina la sala con sus guiños y sus sonrisas, que enamora cada día a todos los que la miran. Te soñé muchas veces, pero has superado cualquier expectativa. Cuando todavía estabas al otro lado de la piel, sentí un miedo tremendo a no estar a la altura, a no poder dedicarte el tiempo que merecías, incluso a no poder quererte tanto como quería a tu hermana. ¡Qué equivocada estaba! Tú ya tenías el hueco guardado en mi corazón, porque sin ti mi vida no hubiera cobrado el sentido que tiene ahora. En el puzle de mi destino estaba grabado tu nombre, que es el mío, porque si algo aprendí de la maternidad es que yo ya no vivo en mí, sino en vosotras; por eso quería que vuestros nombres estuvieran ligados a mi historia.
Tus primeras veces no se celebran con el mismo alboroto, ni me obsesiona tanto anotar cada hito en tu libro del primer año; sin embargo, ahí está tu mejor amiga, tu compañera de vida, para compensar cualquier descuido que podamos tener nosotros. Tú no sabes lo que es tener unos padres en exclusiva, echar las siestas sin prisas o poder dejar pasar las horas en casa sin estar sujeta a extraescolares y planes con tu hermana mayor; por ello, te has convertido en una bebé extrovertida y alegre que disfruta con cada plan y, especialmente, con Argentina como con nadie. A ella le dedicas las mejores y mayores carcajadas; con ella compartes ya juegos en la cocinita, en la manta; a ella la persigues por la casa gateando o ya caminando, empujando sillas, mesas o cualquier cosa que te sea de ayuda. Juntas formáis un equipo inmejorable. Ya no puedo concebir a la una sin la otra.
Me regalaste el parto soñado, sin analgésicos, totalmente natural, porque viniste a enseñarme cosas nuevas. Cuando estoy exhausta, que es con más frecuencia de lo que me gustaría, te miro a los ojos y todos los males se pasan, porque sabes sonreír ya con la mirada. Cuando te abrazo y frotas tu cabeza contra mi cara, ofreciendo ya todo el cariño que en tu pequeño ser albergas, siento que todo irá bien, que lo estamos haciendo tal y como necesitas.
Ha sido un año lleno de retos y sueños cumplidos, con sus días y sus noches, no siempre fáciles, pero sí repletos de felicidad. La primera vez que te di el pecho, las primeras noches juntas, tus primeras sonrisas, los dientes, el gateo, tus balbuceos o primeras palabras… todo está grabado en lo más profundo de mi ser para siempre, porque puede que la memoria un día me falle, pero las muescas que hay en mi corazón por vosotras son indelebles.
Hemos construido un hogar por y para vosotras porque nosotros ya solo vivimos por vuestra felicidad. Yo no renuncio a nada por vosotras, porque para mí no es ningún sacrificio pasar mi tiempo a vuestro lado. Ojalá pudiera detener las manecillas del reloj y saborear más cada segundo, pero está pasando volando.
Hoy cumples un año y nosotros también, como bipadres. Un reto que asumimos con ilusión y fuerza y del que nos sentimos cada día más orgullosos. Aquí quiero dejar por escrito que formar nuestra familia y que tú hayas llegado a ella ha sido, sin duda, la mejor decisión de nuestra vida. Celia, te lo repito: eres luz y fuerza; no cambies, porque con tu simpatía y dulzura conseguirás todo lo que te propongas.
Tu madre, tu padre y, sobre todo, tu hermana ya no saben vivir sin ti. Te queremos.
Ordenar las palabras y los sentimientos en un día como hoy es una tarea compleja. Cumples tres años y a mí me parece que fue ayer cuando te sujetaba en brazos por primera vez. Recuerdo a la perfección como miré aquellas pequeñas manos y tu boquita y pensé: me va a explotar el corazón de felicidad y de miedo. ¡Qué aventura y qué gran responsabilidad suponía traerte al mundo!
En este último año hemos disfrutado de tu transición de bebé a niña y digo disfrutado porque lo pones realmente fácil. Muchos cambios que, a priori, se suponía que iban a ser complicados, los has ido realizando con una capacidad de adaptación admirable: empezar la guarde, dejar la teti, irte a tu habitación, dejar el pañal, recibir a tu hermana pequeña… Lo dije cuando tenías pocos meses de vida y me reafirmo: ¡¡eres una todoterreno!!
Entre todo lo que supone tu crecimiento me quedo con una cosa: escucharte hablar. Me encanta cuando sales de la guarde contándome a trompicones todo lo que has hecho y puedo observar como las ideas fluyen en tu cabeza y no quieres olvidar decirme nada; como coges los cuentos y los parafraseas después de que te los hayamos leído papá y yo; o como coges la mano de tu hermana y le susurras las cosas que nosotros te decimos a ti para que te calmes cuando lloras, tus “tranquila que ya estoy aquí” hacen que nos derritamos. Sigue leyendo →
En tu segundo cumpleaños también quiero dedicarte unas palabras, pero no es sencillo. Me siento en el ordenador y conforme empiezo pensar en qué decirte, mi corazón se acelera y los ojos se llenan de emoción. El tiempo se me escapa entre los dedos y en los últimos doce meses muchas cosas han cambiado en ti. Ya andas, corres, saltas y bailas con mucha soltura y hablas por los codos, unas cosas con más claridad que otras. Eres una gran amante de los animales, no hay ser vivo que no despierte en ti tu curiosidad y empatía, preocupándote por observarlo y alimentarlo, no podía ser de otro modo. Sigue leyendo →
Hoy cumples 1 año, 12 meses de primeras veces; 365 días de emociones desbordantes; horas, minutos y segundos llenos de ilusión, de aprendizaje y de alegría, tu principal característica.
El día que tú naciste quedaron atrás muchas cosas y otras se reordenaron. Quedó atrás el aburrimiento, el tiempo perdido, trasnochar, improvisar y las copas de vino para dos con cualquier excusa; cambiaron las prioridades y las fiestas pasaron a ser paseos porteándote, mucha teti, colecho y mucho mucho amor. Las visitas a las tiendas siempre empiezan y acaban en la sección infantil y las novelas y ensayos literarios ahora son libros con sonidos de animales y colores llamativos. No hay tiempo para cursos, ni energía muchos días, para pensar detenidamente cómo organizar el día, las comidas, la casa… Todo nuestro mundo gira en torno a ti, porque para ello te dimos la vida. El día que tú naciste firmamos un contrato: cuidarte, acompañarte y quererte todos los días de nuestra vida y si de algo tengo la certeza es que este año hemos cumplido.
Todas las madres creen que tienen el mejor bebé y yo soy un de ellas. No la hay más simpática, siempre preparada para regalar sonrisas, adaptándose a todos los planes y ritmos, mi todoterreno.Viajar a tu lado es un placer y estar en casa, un privilegio. Cualquier minuto contigo supone una experiencia nueva en la que se descubre algo: un guiño, una palabra, un gesto, risas… Lo has puesto francamente fácil desde el primer día.Sigue leyendo →
Han pasado 8 meses desde la última vez que tuve tiempo de sentarme a escribir unas líneas. Son muchas las personas que me han preguntado que si es que no iba a seguir con el blog, así que empiezo diciendo que sí, que sigo y seguiré como lo he hecho siempre, escribiendo en cuartillas y guardándolas en este cajón virtual siempre que tenga ocasión, porque no concibo otra forma de reflexionar que no sea a través de la escritura.
Escribir me da la serenidad que necesito. Buscar la palabra idónea para cada sentimiento no es una tarea sencilla pero es un ejercicio que apacigua mi corazón cuando me encuentro alterada; que agita mi mente, cuando necesito algo de emoción; que me ayuda a llorar, cuando algo me oprime el pecho y no sé lo que es. Las palabras nos acompañan toda nuestra vida y, en mi caso además, son como el abono que necesito para crecer. No sabría sobrevivir sin comunicarme, necesito verbalizar aquello que me preocupa y necesito escribir para recordar y ordenar esos pensamientos.
Llevo tanto sin tener tiempo para esto, que son decenas los temas que me gustaría tratar: el parto y la lactancia, la maternidad en general, las elecciones locales y regionales, las que tenemos el 23 de julio, los medios de (des)información de masas… Estos meses en los que mi hija ha sido y sigue siendo el centro de mi existencia, no he permanecido ajena a todo lo que ha ocurrido a mi alrededor, no está en mi ADN que no me importe la actualidad, soy periodista de corazón y de formación, aunque no ejerza, y política de nacimiento, ya que soy incapaz de disociar cualquier realidad de las decisiones de los que nos gobiernan, al contrario que la mayoría de la gente.
Cuando pienso en escribir sobre el parto, no puedo evitar que mis reflexiones también tengan que abordar la violencia obstétrica; cuando quiero explicar lo que supone para mí maternar, no puedo obviar la falta de políticas de conciliación; si pienso en las elecciones, me es imposible no ser crítica con todos y cada uno de los partidos, siendo especialmente exigente con la izquierda… y así un largo etcétera. Sé que muchas esperan que escriba post románticos sobre mi momento vital actual, el mejor de mi vida. Sin embargo, creo que cuando alguien reflexiona en un espacio público, como considero este rincón, tiene casi la obligación y el deber de hacerlo no solo en su nombre, sino también con el afán de que algo mejore. No sirve de nada hablar desde la atalaya del privilegio de que un parto haya sido bueno, o de que haya tenido facilidades para poder criar a mi hija, si todas las mujeres no cuentan con ese mismo derecho.
“¡Celia, siempre preocupada por todas las causas!” Me dicen mis alumnos a veces, incluso me lo escriben en redes sociales. A lo que yo les contesto: “Sí, procuro que mis reflexiones vayan más allá de mis narices, porque sé que si tengo algún derecho es porque alguien lo ha luchado antes que yo y que si quiero que vosotros lo tengáis, seremos nosotros los adultos los que tengamos que lucharlo”.
¡¡Estamos de vuelta, vividores!! Sigamos reflexionando en este rincón.
¡¡Gracias por seguir ahí!! Pronto habrá nuevo post.
El 23 de noviembre está en un rojo muy intenso en el calendario de mi hogar. Fue el día de nuestra boda y dos años después, justo hoy un año atrás, el día que nos enteramos de que estábamos esperando un bebé, la expresión máxima de nuestro amor.
Este post será el primero de varios sobre mi nuevo estatus: el de madre. Desde hace meses me apetece muchísimo compartir mi experiencia durante el embarazo, el parto, los inicios de la lactancia… y sobre todo, sobre lo que está suponiendo para mí maternar, mi verbo preferido desde hace, exactamente, 3 meses y 23 días. Pero he tenido que aprender a esperar, porque ahora los tiempos, los marca mi hija y hoy, por fin, saco unos minutos para comenzar a compartir en este rincón de la red lo vivido hasta la fecha.
Muchas mujeres, antes o después en nuestra vida, nos imaginamos cómo será estar embarazadas. Son pocas aquellas que de niñas no han introducido un cojín bajo su ropa para jugar a las mamás y dar biberones a sus muñecas, ya que hemos crecido, quisiéramos o no, con el rol de cuidadoras impuesto y en ese rol se incluye, por supuesto, la maternidad. En mi caso, siempre tuve claro que quería ser madre. Sabía que en mi corazón había un lugar reservado para criar, no sabía si sería un sueño cumplido, pero hoy que ha llegado, me ha traído muchas sorpresas y autoconocimiento.
El embarazo, el comienzo de todo, ha sido en mi caso una etapa convulsa. Lo viví con miedo, en ocasiones con dolor, con muchísima ilusión, con alegría, con impaciencia… Nunca pensé que podría sentir tanta felicidad y tanto temor a partes iguales, ahora entiendo mucho de ese proceso y es lo que me gustaría poder expresar en estas líneas. Sigue leyendo →
Queridos/as alumnos/as de 4º de la Sección de Nerpio:
Me hubiera encantado estar hoy allí para ver cómo cerráis una etapa maravillosa, pero las circunstancias mandan y Argentina me pide cada día vida más tranquila. Aún así, estos últimos días ha sido inevitable pensar en vosotros y vosotras.
Me ha resultado imposible no recordar vuestra clase, llena de respeto y amistad, de bromas, de conversaciones eternas y planes siempre en grupo. Habéis calado en mí, como si la lluvia de una tarde de verano se tratase, empapándome de vuestra dulzura y vuestro saber estar, vuestro orgullo nerpiano y vuestras ganas continuas de aprender y mejorar. Habéis sido para mí ejemplares, en todo lo relacionado con lo académico, pero también, en lo personal. Nunca había tenido ocasión de impartir clase con unos adolescentes que se protejan tanto entre ellos y, de verdad, que ha sido un placer hacerlo, pese a que en algunas ocasiones vuestra unión, me hacía perder a mi fuerza. Sin embargo, me ha encantado veros combativos, defendiendo lo que pensabais que era lo más justo, juntos, protestones peleando por lo que queríais. Recordad que si seguís así de unidos, llegaréis lejos.
Hoy es vuestro día y, aunque seguiréis todos, una etapa termina. En ella, habéis seguido perfilando vuestra personalidad, vuestro conocimiento, habéis crecido y aprendido muchísimo más de lo que os podéis imaginar y ha sido un privilegio haber formado parte de ello. Para mí, ha sido un curso muy especial, por la jefatura, por el embarazo, porque me encantaba cuando en las últimas semanas alguno, después de una clase intensa me decía: “Maestra, pero cuéntanos algo de cómo va Argentina”. Me gustaba picar a algunas con sus miradas al reloj, con las quejas cuando les tocaba leer a otros, o cuando aprendisteis que los deberes conmigo iban a ser obligatorios, pero que cuantas menos protestas, también menos ejercicios. Era un placer ver cómo vosotros solos os organizabais para salir a la pizarra con la sintaxis, o ver cómo os ayudabais los unos a los otros en los comentarios de texto. Me reí mucho ante algunas bromas, unas veces delante y otras, tenía que aguantarme la risa por dentro, pero os aseguro, que no hubo semana que no disfrutase entrando a vuestra aula. Seguid así, porque llegaréis lejos. Sigue leyendo →
Durante mis años como docente siempre he estado en contacto con los sindicatos y he procurado estar informada, en general, por estos, ya que soy una firme defensora de la necesidad de contar en cualquier país con un tejido sindical fuerte, como herramienta de defensa de los derechos de los trabajadores. Sin embargo, también soy una persona muy crítica con ellos, ya que creo que sus reivindicaciones han derivado en mensajes de Whatsapp en cadena en los cuales se busca el apoyo de los trabajadores en cuestiones muy pobres y puntuales, casi, anecdóticas, diría yo.
Me voy a centrar en la educación, puesto que es el ámbito en el que trabajo. Desde la Covid-19 parece que cualquier motivo es bueno para la suspensión de las clases y así lo piden o pretenden los sindicatos, semana sí, semana también. Se ve que en su opinión, el parón que tuvimos que hacer en aquel curso, ha beneficiado en algo a nuestros estudiantes y están más que equivocados. Las clases online y la semipresencialidad del curso pasado en algunas comunidades, solo están lastrando el aprendizaje de unos alumnos que sufren, desde hace años, una educación deficiente debido a la falta de objetivos reales y concretos en los planes de estudios. El confinamiento puso en evidencia la falta de preparación de los profesores para poder desempeñar nuestra labor por medio de recursos digitales y la falta de medios de gran parte de la comunidad educativa. Todo ello, ha derivado en un curso académico en los que nuestros alumnos y alumnas han evidenciado grandes lagunas, falta de base y de motivación hacia los estudios, deseando, como parece que hacen los sindicatos, que cualquier ola de frío o de calor suponga la suspensión de la presencialidad de las clases. Sigue leyendo →
Las puntadas de tres generaciones forman la colcha con la que me he abrigado este invierno. Es preciosa, hace años, mi madre, ordenando en casa, la sacó junto con otra tejida en otros colores: me encantaron. Enseguida le dije que yo quería una de esas colchas. Me gustó el estampado, la elección de los colores de cada estrella, el tacto, incluso en ese momento, el olor a guardada, ya que olía historia y, en realidad, eso fue lo que me cautivó de la prenda, su historia y lo que representa.
Mi bisabuela, mi abuela y mi madre realizaron esa colcha. Puntada tras puntada, mañanas, tardes y noches invertidas en formar cada estrella, para luego juntarlas, ponerle el fleco, las borlas… toda una obra de arte realizada en unos años en los que las labores del hogar ocupaban la mayor parte del tiempo de las mujeres, algo que hoy, parece estar denostado. Sin embargo, a mí me evoca algo diferente: tiempo de calidad. Momentos de reunión entre las mujeres de una familia, de intercambio de historias, de tranquilidad dentro del hogar: Hogar, familia, tiempo… conceptos que cada vez están más diluidos en el imaginario colectivo: corremos para trabajar, para estar en forma, para llegar a las fiestas, a los viajes, a las exigencias estéticas… corremos y el tiempo corre a la vez, sin detenernos a hacer una colcha en familia, sin tejer rodeadas de amor y sin prisas. El segundero ya no lo escuchamos, porque en nuestras casas ya no cuelgan relojes de pared, pero sigue marcando el mismo compás imparable, impasible, sin invertir tiempo en lo que más queremos, por ir siempre corriendo y lo peor de todo, sin destino.Sigue leyendo →